¿Por qué nos sienta tan mal beber (demasiado)?

Que levante la mano quien no se ha despertado una mañana después de una noche de fiesta y se ha encontrado con la temida… RESACA.

Por culpa del exceso de alcohol, tenemos dolor de cabeza, mareos, incluso náuseas, mucha sed y un estado de cansancio que puede afectarnos hasta tal punto de no permitirnos seguir con un ritmo normal. Todo un cuadro sintomático que hace que nuestro cuerpo no se encuentre en las mejores condiciones y que en casos más extremos, puede provocar hasta temblores, taquicardia y calambres musculares.

Estamos tan acostumbrados a sentirnos de esta manera que no nos planteamos el motivo real por el cual se producen estos efectos. Actualmente, hay abiertas varias teorías científicas que investigan el origen principal de la resaca y aunque todas ellas pueden diferir, tienen una conclusión común: la resaca se desencadena por la incapacidad de metabolizar totalmente el alcohol que tiene el cuerpo humano. En realidad, todas esas jaquecas son una señal que nos está dando nuestro organismo para avisarnos de que algo no está yendo bien. 

Aunque todavía continúa el debate, la causa y el mecanismo de la resaca parecen involucrar varios factores. Como anécdota, se ha llegado a considerar incluso que es una etapa temprana de síndrome de abstinencia del alcohol. 

Aquí entra en juego el acetaldehído, un líquido volátil e incoloro que tiene un toque afrutado que apunta ser el principal componente para la aparición de la resaca y de que nos pongamos colorados.

Los elementos químicos resultantes del procesamiento y maduración del alcohol durante la fabricación, conocidos como congéneres, pueden influir en la gravedad de la resaca. Las bebidas oscuras como el brandy, el vino, el tequila o el whisky tienden a derivar en resacas más duras, mientras que los claros, como el ron blanco, la ginebra o el vodka suelen conllevar síntomas más suaves. Como regla general, cuanto más oscuro es el color de un licor, más congéneres contiene y, supuestamente, peores son las resacas.

Cuando estamos con resaca podemos mostrar cambios en los niveles de varias hormonas dentro de la sangre, a menudo responsables de algunos síntomas, como por ejemplo la micción excesiva o la deshidratación, que son el resultado de la inhibición de la hormona antidiurética. La deshidratación acentúa los síntomas de una resaca.

Si ingerimos alcohol rápidamente, sin haber comido antes o sin diluirlo con bebidas sin alcohol (o agua), tendremos más posibilidades de sentirnos peor. Mezclar diferentes bebidas alcohólicas también puede causar resaca. 

Desde Quo® Smart Drink recomendamos siempre prestar atención a la cantidad y tipo de alcohol consumido, así como controlar otros factores mencionados anteriormente. 

Las autoridades sanitarias desaconsejan el auto suministro de medicamentos, ya que éstos pueden irritar el estómago y amplificar los efectos tóxicos que ya de por sí tienen en el hígado cuando se mezclan con alcohol. 

Fuentes consultadas:

Wikipedia

BBC

Periodismo.com

DiarioSur


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